EL DIRECTOR

David Jiménez (Libros del K.O. 2018)

Portada_Eldirector_grandeAunque se trate de un libro de ensayo (¿Es un libro de ensayo?) se lee como una novela, que además engancha como lo hacen las buenas novelas. Sin duda el principal motivo es porque los hechos son recientes, y despierta esa curiosidad de cotilla de escalera que todos llevamos dentro en mayor o menor grado. Es un relato de nuestra historia política reciente vista entre bastidores, aquello que intuíamos que pasaba detrás de las cortinas, se confirma, y todo – prensa, empresa y política – es un chiringuito en el que se dan las manos unos a otros, y se cierran tratos que nada tiene que ver con la escenificación que se muestra al público. Que la política era un teatro ya lo sabíamos, hasta qué punto la prensa participaba en ese teatro, estaba aún por confirmar. Y eso es precisamente lo que hace David Jiménez, y lo hacer de primera mano y con conocimiento de causa – incluso con cierta dosis de auto-crítica que lo hace más verosímil.

Pero más allá de la lección de “la verdad sobre la prensa y las cloacas del estado”, El Director es también una novela porque tiene un relato que nos enseña algo sobre la vida. Ese personaje en el que se convierte El Director nos representa a todos de alguna manera. A la forma en la que la mediocridad se hace un hueco para acabar con el talento, la forma en la que tenemos una cultura que premia al lameculos y castiga al que trabaja con honestidad. Un mundo en el que todos parecen llevar una máscara, y los pocos que se atreven a ser honestos, acaban siendo traicionados por los que saben jugar a dos bandas, los que se especializan ­–no en hacer bien su trabajo– sino en estar en el lugar adecuado en el momento adecuado. Y es cierto que en España hay una cultura de la mediocridad en la que vale más el aparentar que el esfuerzo real, donde el talento se mira con recelo, a los listos se los critica, donde la creatividad y la innovación se menosprecia. Pareciera que nos gustara la mediocridad, y es que el que se sabe mediocre se esfuerza mucho en asegurarse que los que valen de verdad no le hagan sombra. Y los que manejan el cotarro prefieren un buen lameculos que a una persona con talento. Y así nos va.

Pero hay aún otra lección de personaje de novela, pues es fácil desear la venganza cuando te traicionan. El odio es humano, es visceral. Y es tentador dejarse arrastrar por la opción fácil, sería más sencillo entrar en el juego y cobrar lo tuyo en silencio. Cuando todos a tu alrededor esperan que les sigas el juego, tener principios se vuelve una hazaña arriesgada. Y he aquí que El Director se convierte en un anti héroe porque pierde la batalla con toda la dignidad de quien no traicionó sus principios y se mantuvo firme en su puesto, defendiendo los valores que era más fácil traicionar. Solo porque sí, porque es lo que se debe hacer, porque alguien tiene que hacerlo para que el mundo no se vaya a la mierda. Pierde como lo hacía Atticus Finch en “Matar a un Ruiseñor”, pierde porque lo digno es perder. Y cuando pierde El Director, perdemos todos un poco, pero nos acercamos también un poco al día en el que podamos ganar. (El Buho).

Sinopsis: David Jiménez se curtió cubriendo guerras, desastres y revoluciones durante casi dos décadas antes de ser nombrado director de El Mundo. Lo que parecía un reto ilusionante —dirigir el diario en el que entró como becario a los 23 años— se transformó en una batalla por la defensa de la independencia del periódico frente a un establishment político y económico decidido a controlarlo.Jiménez ofrece un relato único sobre cómo respira la vida en una redacción —sus personajes, rivalidades, traumas y éxitos—, cómo funciona el juego de favores entre los medios y el poder y qué precio pagan quienes se niegan a participar en él. Presidentes, reyes, ministros, banqueros, capos del dinero, comisarios y periodistas protagonizan esta crónica sobre los secretos inconfesables del periodismo y los hilos que gobiernan España. 
El Director es, además, un retrato íntimo de las encrucijadas éticas, las relaciones personales, las amistades y deslealtades que se viven cuando se ocupa el despacho de uno de los grandes diarios del país.

La prensa prometió contarte la verdad. 
David Jiménez te cuenta la verdad sobre la prensa.

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